EL SEÑOR DE LOS ANILLOS: EL VIAJE A MORDOR

En estos tiempos donde la oferta de juegos de tablero ha crecido como la espuma – realmente vivimos una auténtica edad de oro de esta clase de entretenimiento – a veces cuesta un poco decidir que juego comprar que satisfaga varios mínimos. En mi caso particular, me impongo una serie de condiciones, motivadas pmordoror el grupo con el que normalmente disfruto de dichos juegos: mi familia. Por lo tanto, los juegos deben: uno, estar traducidos al español. Dos, tener mecánicas sencillas (aunque luego sean profundos en su desarrollo). Tres, que sean de turnos cortos para que si jugamos varios no nos aburramos esperando al siguiente. Cuatro, que sea de una temática atrayente para toda la mesa. Y cinco, de precio económico (este último punto en realidad me lo autoimpongo yo, que el presupuesto es ajustado y las tentaciones, muchas).

Así pues, este mes ha caído El Señor de los Anillos: El Viaje a Mordor. En mi familia somos todos apasionados de este mundo, bien por los libros, bien por las películas, y un juego basado en este universo es éxito seguro. Su precio ronda los 10 euros, y está en español, publicado por Devir. Y al leer la sinopsis del mismo me dió la impresión de que era fácil de jugar y explicar. Así que, cumpliendo a priori todas mis condiciones, fue al saco.

Y después de varias partidas, debo decir que no defraudó. Este Viaje a Mordor es un ‘filler’ en toda regla – uno de esos juegos rápidos al que echas unas manos antes de meterte con alguno mas jugoso, como Zombicide, Imperial Assault o Descent, por citar tres – pero muy divertido, con un alto factor suerte pero también con cierta dosis de estrategia que permite partidas la mar de entretenidas.

En esencia, el juego es tan simple como esto: cada jugador, hasta un máximo de cuatro, lleva un hobbit (Frodo, Sam, Pippin o Merry). Su misión es arrojar el Anillo Único a los fuegos del monte del Destino en Mordor, para lo cual debe emprender el viaje desde la Comarca y pasando a traves de localizaciones de sobra conocidas (Rivendel, Minas Tirith, etc), eludir a Orcos y a los Nazgul que pueden entorpecerle o directamente, dejarle fuera de juego. Para simular dicho viaje, el jugador dispone de cinco dados que lanza pudiendo obtener varios resultados: si sale el Anillo, el jugador podrá avanzar hasta la siguiente localicación: si sale Gandalf, el jugador podrá retrasar a los Nazgûl que lo persiguen: si sale un Orco, estos anulan todos los resultados de Anillo y el hobbit no avanza: si sale Armas, la Comunidad ayuda al hobbit y previenen el ataque de un Orco: si sale el Árbol Blanco, el jugador puede decidir no lanzar mas dados: y si sale un Nazgûl, el jugador cuyo color corresponda al del Nazgûl debe avanzar el movimiento del Nazgûl una casilla. el-senor-de-los-anillos-el-viaje-a-mordor

Los cinco dados son de color, y esto es un factor importante sobre todo para los Nazgûl, ya que dependiendo del color que salga el Nazgûl afectará a un hobbit o a otro. Por otro lado, la mecánica de lanzamiento de dados es lo que le da cierta estrategia a la partida: el jugador debe quedarse con cinco resultados, uno por cada dado de color, y para ello lanzará los dados y apartará los dados que le interesen en cada tirada, uno como mínimo siempre, con dos excepciones obligatorias: no puede apartar dos resultados idénticos en una tirada, y si salen uno o mas Nazgûl obligatoriamente debe quedarse con uno de ellos. Debe realizar tantas tiradas como sean necesarias hasta tener cinco resultados aplicables, con la excepción de que si sale el Árbol Blanco, puede decidir no tirar más.

Como hemos dicho, los hobbits avanzan a través de un camino que les va llevando por diferentes localizaciones hasta llegar al Monte del Destino. Los Nazgûl, a su vez, van marcando tambien su propia ruta, y si llegan a Mordor ese hobbit es eliminado del juego. De ahí la importancia de minimizar el resultado Nazgûl en el dado, jugando si es posible el de un color diferente al tuyo para que afecte a los otros jugadores, y priorizar el resultado Gandalf que divide entre dos una de las casillas de avance de los Nazgûl, retrasando su movimiento.

Como véis, el juego es tremendamente sencillo. Las instrucciones lo explican a la perfección y el juego viene con dicho libreto de instrucciones a todo color, un taco de hojas de papel simulando el mapa que recorren los hobbits, y cinco dados de color con diferentes símbolos dibujados en ellos. Por si esto no fuera suficiente, el juego plantea dos niveles de dificultad: el juego básico es el que he descrito, mientras que en el avanzado las localizaciones tienen importancia ya que cada una tiene una “propiedad especial”. Por ejemplo, en el juego avanzado en Moria no se puede apartar el resultado Gandalf, ya que está peleando con el Balrog.

En definitiva, un juego que refleja de forma muy dinámica y divertida la historia del Señor de los Anillos, con buenas componentes, rápido de jugar y de explicar y apropiado para toda la familia. Y con un precio insuperable. ¡Desenvainad a Narsil y a Dardo, y corred, insensatos!

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Publicado el mayo 13, 2016 en FRIKADAS y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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